Ha nacido una estrella opiniones

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Estrenada el 5 de octubre de 2018, A Star Is Born es esperada por todos los entendidos para hacer honor a su título. Concretamente en su «anuncio» de Lady Gaga (nacida Stefani Joanne Angelina Germanotta) como posible estrella de cine además de músico de fama mundial. Para ser justos, el músico interpreta a un músico en esta cuarta versión de lo que empieza a ser un cuento tan antiguo como el tiempo, pero una buena actuación es una buena actuación. Y Lady Gaga inspirará a personas que normalmente no cubren el cine o los Oscars a escribir sobre la película, lo que sólo contribuirá a aumentar la expectación.

El estreno de Warner Bros./Time Warner Inc. (Warner Media) tiene un presupuesto de unos 36 millones de dólares, lo que significa que, o bien el director Bradley Cooper ha sabido estirar el dinero, o bien ha utilizado el estilo patentado de Clint Eastwood de «una toma y fuera» (y eso es un cumplido). Se trata del debut como director de Bradley Cooper, que también es coprotagonista. Con críticas muy favorables, una trama de «el mundo del espectáculo es genial excepto cuando no lo es» y el potencial de ser un gran éxito de audiencia, no apostaría en contra de esta película durante el mes de octubre. Con la misma fecha de estreno que Gravity, Gone Girl y The Martian, ésta apunta a ser la película de moda.

Ha nacido una estrella – rotten tomatoes

Hay una escena al principio de «Ha nacido una estrella», de Bradley Cooper, que destila lo que realmente es y por qué engancha a los espectadores hasta el último fotograma. El Jackson Maine de Cooper, un cantante de alt-country con una guitarra un poco más pesada, se está emborrachando en un club de drags después de un espectáculo cuando conoce a la Ally de Lady Gaga. Habiendo trabajado antes en el club, y ahora de camarera en otro lugar, ella ha vuelto para cantar una canción, una versión asombrosa de «La Vie en Rose». Se pasea por la barra y acaba cruzando la mirada con Maine mientras su voz sigue subiendo. Maine está impresionado por su talento, pero hay algo más profundo en ese contacto visual. Algo inefable. Poco después, mientras Ally se prepara para irse con Maine a por otra copa, él toca una sentida canción para el dueño del club, y ella sale cuando él está terminando, haciendo contacto visual mientras su voz encuentra profundidad emocional. Se trata de dos personas que se enamoran del talento del otro tanto como de cualquier otra cosa, inspirándose mutuamente de una manera que los artistas suelen tener. Esta historia ya ha sido contada varias veces -y ha influido en otros romances similares-, pero Cooper y Gaga encuentran la manera de hacerla sentir fresca y nueva. Está en sus ojos.

Siempre nos recuerdan este…

Hubo un momento al final de mi proyección de Ha nacido una estrella, cuando la película se cortó en negro y empezaron a rodar los créditos. Se podía sentir que toda la sala exhalaba a la vez, tan atrapada por el drama y el espectáculo y el corazón de las dos horas anteriores. Luego, los aplausos. Esa es la magia del cine.

Todo esto para decir que Ha nacido una estrella va a ser un éxito masivo. La expectación generada por las proyecciones en los festivales no ha sido infundada y, aunque no será para todo el mundo, sin duda hace todo lo posible por ganarse incluso a los espectadores más cínicos. Es una película de verdad, que combina sin esfuerzo la melancolía musical con el prestigio de un biopic de rock sin comprometer ninguno de los dos aspectos.

Jackson Maine (Bradley Cooper) es un músico famoso que pasa sus 40 años interpretando los viejos éxitos y bebiendo hasta caer en el olvido. Sigue ganando dinero, pero está adormecido. Hasta que tropieza con un bar de drags y ve actuar a Ally (Lady Gaga), y se desata una obsesión personal y profesional. Quiere convertirla en una estrella, y la pareja se enamora rápidamente.

Ha nacido una estrella

«Ha nacido una estrella» es eso que siempre anhelamos pero que tan pocas veces podemos ver: una película de Hollywood trascendente. Es el cuarto remake de una historia que se remonta a 1932, pero éste tiene un aspecto y un ambiente propios: arrebatador y desvanecido, pero también delicado, íntimo y luminoso. Está ambientada en la actualidad, pero en espíritu es un sofisticado drama retro de los años 70 construido en torno a la extraña corriente de sentimientos que se desarrolla entre las dos estrellas de la película: Bradley Cooper, que interpreta a Jackson Maine, un rockero paleto, bebedor y maleducado, que sigue siendo una atracción popular pero que ha perdido la ilusión por lo que hace, y Lady Gaga, en su atractivo y logrado debut como estrella de cine, como Ally, una ingenua y fresca cantautora que se convierte en su amante y compañera de escenario antes de lanzarse por su cuenta a la nueva estratosfera del pop.

Ella despega mientras él se estrella poco a poco: ése es el trágico concepto jabonoso de «Ha nacido una estrella». Pero lo que hace la película es tomar este legendario vaivén romántico melodramático y convertirlo en algo indeleblemente sincero y revelador. Cooper ha dirigido la película él mismo, a partir de un guión que ha coescrito con Eric Roth y Will Fetters, y decir que hace un buen trabajo sería subestimar su logro. Como cineasta, Bradley Cooper se mete de lleno en la cuerda floja, poniendo en escena escenas que se toman su tiempo y se desarrollan con una intimidad despojada de los habituales «ritmos». La nueva «Ha nacido una estrella» es un golpe emocional total, pero también es una película que consigue que creas, a cada paso, en el complicado arrebato de la historia que está contando.