Que es el parvovirus canino

Que es el parvovirus canino

Etapas del parvo

El parvovirus es un virus desagradable que ataca los intestinos y provoca vómitos graves, diarrea y deshidratación en los perros. Es muy contagioso y se propaga a través de las cacas. Los cachorros no vacunados, de menos de 6 meses, son especialmente propensos a las infecciones por parvovirus y suelen presentar los signos más graves.

Póngase en contacto con su veterinario para una cita de urgencia si su perro presenta síntomas de parvovirus. Espere fuera de la clínica con su perro hasta que le llamen para evitar el contagio del parvovirus a los perros de la sala de espera.

El tratamiento consiste en apoyar al cuerpo de tu perro mientras lucha contra el virus porque, desgraciadamente, no hay ningún medicamento específico para tratar el parvovirus y los antibióticos no funcionan porque es un virus y no una bacteria.

Las posibilidades de que tu perro sobreviva al parvovirus son mucho mayores si lo llevas al veterinario en cuanto notes los síntomas. La mayoría de los perros que reciben tratamiento veterinario sobreviven rápidamente al parvo, pero suele ser mortal sin tratamiento. Lamentablemente, al ser una enfermedad tan desagradable, algunos perros mueren de parvo incluso si reciben un tratamiento rápido.

Tratamiento del parvovirus canino

El parvovirus canino (también conocido como CPV, CPV2 o parvo) es un virus contagioso que afecta principalmente a los perros. El CPV es muy contagioso y se transmite de perro a perro por contacto directo o indirecto con sus heces. Las vacunas pueden prevenir esta infección, pero la mortalidad puede alcanzar el 91% en los casos no tratados. El tratamiento suele implicar la hospitalización del veterinario. El parvovirus canino suele infectar a otros mamíferos, como zorros, lobos, gatos y mofetas[1]. Los felinos también son susceptibles de padecer panleucopenia, una cepa diferente de parvovirus[2].

Los perros que desarrollan la enfermedad muestran signos de la misma en un plazo de tres a diez días. Los signos pueden incluir letargo, vómitos, fiebre y diarrea (normalmente con sangre). Por lo general, el primer signo del CPV es el letargo. Los signos secundarios son la pérdida de peso y de apetito o la diarrea seguida de vómitos. La diarrea y los vómitos provocan una deshidratación que altera el equilibrio electrolítico y puede afectar al perro de forma crítica. Las infecciones secundarias se producen como resultado del debilitamiento del sistema inmunitario. Como el revestimiento intestinal normal también está comprometido, la sangre y las proteínas se filtran en los intestinos, lo que provoca anemia y pérdida de proteínas, y las endotoxinas se escapan al torrente sanguíneo, provocando endotoxemia. Los perros tienen un olor característico en las últimas fases de la infección. El nivel de glóbulos blancos desciende, debilitando aún más al perro. Cualquiera de estos factores, o todos ellos, pueden provocar un shock y la muerte. Los animales más jóvenes tienen peores tasas de supervivencia[3].

Síntomas del parvo en los perros

La infección por parvovirus canino (CPV), también conocida como Parvo, es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta a los perros, especialmente a los cachorros de entre seis semanas y seis meses de edad. El virus adopta dos formas diferentes: la intestinal, que se caracteriza por vómitos, diarrea, pérdida de peso y falta de apetito; y la cardíaca (menos común), un ataque a menudo mortal a los músculos del corazón de los cachorros muy jóvenes.

Existen diversos factores de riesgo de Parvo, pero el virus se transmite más comúnmente por contacto directo con un perro infectado, o indirectamente, por la vía fecal-oral. Hay pruebas de que el virus puede vivir en el suelo hasta un año.

Los objetivos del tratamiento de la parvo son mantener a la mascota hidratada, controlar las náuseas y los vómitos, prevenir las infecciones bacterianas secundarias y controlar el dolor abdominal. La hospitalización es necesaria para poder administrar medicamentos y líquidos mediante inyecciones. A las mascotas con parvo les resulta muy difícil retener los medicamentos orales, la comida y el agua, por lo que es muy difícil que el tratamiento en casa tenga éxito. Las mascotas pueden ser hospitalizadas hasta 7 días en algunos casos, pero en la mayoría de los casos entre 3 y 5 días. La tasa de supervivencia de los perros con parvo hospitalizados es de aproximadamente el 90%. Las mascotas pueden irse a casa cuando están hidratadas, ya no vomitan y comen de buena gana. Las mascotas con parvo pueden seguir eliminando la enfermedad hasta un mes después de la recuperación, por lo que es importante mantenerlas alejadas de los lugares públicos y de otras mascotas durante este tiempo. Deben vacunarse contra el parvo unas 3-4 semanas después de terminar el tratamiento.

¿puede un perro vacunado contra el parvo?

Lo último que cualquier propietario de un cachorro o criador de perros quiere oír es un diagnóstico de parvo. El parvo en los cachorros es, por desgracia, una enfermedad común con consecuencias mortales, por lo que es importante que cualquier persona que trate con cachorros de forma habitual conozca los síntomas del parvo y sepa qué hacer al respecto.

El parvo en los cachorros está causado por el parvovirus canino. Este virus es muy contagioso y se transmite por contacto directo con un perro infectado o por contacto indirecto con un objeto contaminado. Tu cachorro se expone al parvovirus cada vez que huele, lame o consume heces infectadas. La transmisión indirecta se produce cuando una persona que ha estado expuesta recientemente a un perro infectado toca a tu cachorro, o cuando éste se encuentra con un objeto contaminado, como un cuenco de comida o agua, collares y correas, y las manos y la ropa de personas que manipulan perros infectados.

El Manual Veterinario Merck clasifica el virus como una enfermedad del estómago y el intestino delgado, ya que es ahí donde el virus causa el mayor daño. El virus prefiere infectar el intestino delgado, donde destruye las células, perjudica la absorción y altera la barrera intestinal. El parvo en los cachorros también afecta a la médula ósea y a los tejidos linfopoyéticos, y en algunos casos también puede afectar al corazón.