Tipos de avispa en españa

Vespa affinis

En 2011 publiqué un post sobre unas hermosas libélulas que se apoderaron del agua de nuestra piscina fuera de servicio. Intenté identificarlas, pero resultó que mis visitantes eran en realidad exóticas recién llegadas de África y no las especies parientes comunes o de jardín como las etiqueté. Habría permanecido en la ignorancia de no ser por la orientación de algunas personas conocedoras y generosas que se tomaron el tiempo y la molestia de corregirme (con mucho tacto), por lo que les doy las gracias.  He decidido “rebloguear” el post, pero esta vez dando las identificaciones correctas y eliminando la antigua que inducía a error. He programado la publicación para que cualquier persona que tenga previsto visitar la zona de forma inminente, ya sea en busca de alguna de las especies o por casualidad, disponga de mejor información.

A finales de agosto y principios de septiembre aparece una gran variedad de especies de libélulas y en 2010 tuvimos visitas regulares a nuestro jardín de algunas gloriosas y algo exóticas. Su presencia fue una compensación por el hecho de que nuestra piscina no podía utilizarse para su propósito. La bomba no funcionaba, por lo que, a pesar del intenso sol, había permanecido parcialmente llena de agua, ya que no podíamos vaciarla y los aspersores del jardín la rellenaban regularmente cada noche. Las libélulas la adoptaron como su territorio, patrullando su superficie y vigilando a los intrusos mientras tomaban el sol en el borde de la piscina.  Había tres especies muy llamativas, dos rojas y una azul, todas ellas machos adultos.

Avispón calvo

Los ecologistas españoles han alertado de una nueva amenaza mortal tanto para los animales como para los humanos: el avispón asiático, más conocido como avispa asesina. Esta especie invasora llegó por primera vez a España hace 11 años, y aunque muchas comunidades han afirmado haber erradicado la plaga, los expertos temen que se esté extendiendo por el país a un ritmo imparable.

Su nombre es acertado, ya que solo desde 2019 han muerto siete personas en España por la picadura de la avispa, todas ellas atacadas tras aventurarse demasiado cerca del nido de la territorial criatura. Se estima que esta especie es responsable del 90% de las picaduras de avispa y alrededor del 3% de la población sufre reacciones alérgicas generales al veneno, lo que la hace mortal. La tasa de mortalidad anual es de 0,08 personas por cada millón de habitantes, es decir, de tres a cuatro personas cada año.

El avispón también supone una grave amenaza para las abejas, una especie que ya está en declive en este país gracias a la abundancia de pesticidas y al cambio climático. Según el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), las avispas asesinas son capaces de destruir colmenas enteras de un solo golpe, y una de ellas puede aniquilar hasta 50 abejas al día. Estas desagradables criaturas descuartizan a las abejas y alimentan con los trozos a sus larvas antes de devorar la miel.

Insectos del barro

Los ecologistas españoles han alertado de una nueva amenaza mortal tanto para los animales como para los humanos: el avispón asiático, más conocido como avispa asesina. Esta especie invasora llegó por primera vez a España hace 11 años, y aunque muchas comunidades han afirmado haber erradicado la plaga, los expertos temen que se esté extendiendo por el país a un ritmo imparable.

Su nombre es acertado, ya que solo desde 2019 han muerto siete personas en España por la picadura de la avispa, todas ellas atacadas tras aventurarse demasiado cerca del nido de la territorial criatura. Se estima que esta especie es responsable del 90% de las picaduras de avispa y alrededor del 3% de la población sufre reacciones alérgicas generales al veneno, lo que la hace mortal. La tasa de mortalidad anual es de 0,08 personas por cada millón de habitantes, es decir, de tres a cuatro personas cada año.

El avispón también supone una grave amenaza para las abejas, una especie que ya está en declive en este país gracias a la abundancia de pesticidas y al cambio climático. Según el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), las avispas asesinas son capaces de destruir colmenas enteras de un solo golpe, y una de ellas puede aniquilar hasta 50 abejas al día. Estas desagradables criaturas descuartizan a las abejas y alimentan con los trozos a sus larvas antes de devorar la miel.

Avispa carpintera

Los avispones (insectos del género Vespa) son las avispas eusociales de mayor tamaño y tienen un aspecto similar al de sus parientes cercanos las avispas amarillas. Algunas especies pueden alcanzar hasta 5,5 cm de longitud. Se distinguen de otras avispas vespinas por el margen superior relativamente grande de la cabeza y por el segmento redondeado del abdomen justo detrás de la cintura. Se reconocen 22 especies de Vespa en todo el mundo[2][3] La mayoría de las especies sólo se dan en los trópicos de Asia, aunque el avispón europeo (V. crabro), está ampliamente distribuido por Europa, Rusia, Norteamérica y el noreste de Asia. Las avispas nativas de Norteamérica del género Dolichovespula se denominan comúnmente avisperos (por ejemplo, avisperos calvos), pero en realidad son avispas amarillas.

Al igual que otras avispas sociales, los avispones construyen nidos comunales masticando la madera para hacer una pulpa de papel. Cada nido tiene una reina, que pone huevos y es atendida por obreras que, aunque son genéticamente femeninas, no pueden poner huevos fértiles. La mayoría de las especies hacen nidos expuestos en árboles y arbustos, pero algunas (como Vespa orientalis) construyen sus nidos bajo tierra o en otras cavidades. En los trópicos, estos nidos pueden durar todo el año, pero en las zonas templadas, el nido muere durante el invierno, y las reinas solitarias hibernan en la hojarasca u otro material aislante hasta la primavera. Los avispones macho son dóciles y no tienen aguijón.