Absceso de pus en la garganta

Síntomas del absceso de garganta

El absceso periamigdalino es una complicación de la amigdalitis. Suele estar causado por un tipo de bacteria denominada estreptococo beta-hemolítico del grupo A. El absceso periamigdalino suele producirse en niños mayores, adolescentes y adultos jóvenes. Esta afección es poco frecuente ahora que se utilizan antibióticos para tratar la amigdalitis.Síntomas

Una o ambas amígdalas se infectan. La infección suele extenderse alrededor de la amígdala. A continuación, puede extenderse hacia el cuello y el pecho. Los tejidos inflamados pueden bloquear las vías respiratorias. El absceso puede abrirse (romperse) en la garganta. El contenido del absceso puede llegar a los pulmones y provocar una neumonía.Los síntomas del absceso periamigdalino incluyen:Exámenes y pruebas

Un examen de la garganta a menudo muestra hinchazón en un lado y en el paladar.La úvula en la parte posterior de la garganta puede estar desplazada por la hinchazón. El cuello y la garganta pueden estar enrojecidos e hinchados en uno o ambos lados.Se pueden realizar las siguientes pruebas:Tratamiento

La infección puede tratarse con antibióticos si se detecta a tiempo. Si se ha desarrollado un absceso, habrá que drenarlo con una aguja o abriéndolo. Si la infección es muy grave, se extirparán las amígdalas al mismo tiempo que se drena el absceso, pero esto es poco frecuente. En este caso, se le administrará anestesia general para que esté dormido y sin dolor.    Pronóstico

Imagen del absceso periamigdalino

El absceso periamigdalino (APA), también conocido como quinsy, es una acumulación de pus debida a una infección detrás de la amígdala[2] Los síntomas incluyen fiebre, dolor de garganta, problemas para abrir la boca y un cambio en la voz[1] El dolor suele ser peor en un lado[1] Las complicaciones pueden incluir la obstrucción de las vías respiratorias o la neumonitis por aspiración[1].

La ATP suele deberse a una infección por varios tipos de bacterias[1]. A menudo sigue a la faringitis estreptocócica[1]. No suelen producirse en quienes se han sometido a una amigdalectomía[1]. El diagnóstico suele basarse en los síntomas[1]. Se pueden realizar imágenes médicas para descartar complicaciones[1].

El tratamiento consiste en extraer el pus, administrar antibióticos, suficientes líquidos y analgésicos[1]. Los esteroides también pueden ser útiles[1]. Por lo general, no es necesario el ingreso en el hospital[1]. En Estados Unidos, se ven afectadas unas 3 personas por cada 10.000 al año[1]. Los adultos jóvenes son los más afectados[1].

Los signos físicos de un absceso periamigdalino incluyen el enrojecimiento y la hinchazón en la zona amigdalina del lado afectado y la inflamación de los ganglios linfáticos yugulodigástricos. La úvula puede estar desplazada hacia el lado no afectado[3].

Absceso periamigdalino frente a amigdalitis

El absceso periamigdalino (APA), también conocido como quinsy, es una acumulación de pus debida a una infección detrás de la amígdala[2] Los síntomas incluyen fiebre, dolor de garganta, problemas para abrir la boca y un cambio en la voz[1] El dolor suele ser peor en un lado[1] Las complicaciones pueden incluir la obstrucción de las vías respiratorias o la neumonitis por aspiración[1].

La ATP suele deberse a una infección por varios tipos de bacterias[1]. A menudo sigue a la faringitis estreptocócica[1]. No suelen producirse en quienes se han sometido a una amigdalectomía[1]. El diagnóstico suele basarse en los síntomas[1]. Se pueden realizar imágenes médicas para descartar complicaciones[1].

El tratamiento consiste en extraer el pus, administrar antibióticos, suficientes líquidos y analgésicos[1]. Los esteroides también pueden ser útiles[1]. Por lo general, no es necesario el ingreso en el hospital[1]. En Estados Unidos, se ven afectadas unas 3 personas por cada 10.000 al año[1]. Los adultos jóvenes son los más afectados[1].

Los signos físicos de un absceso periamigdalino incluyen el enrojecimiento y la hinchazón en la zona amigdalina del lado afectado y la inflamación de los ganglios linfáticos yugulodigástricos. La úvula puede estar desplazada hacia el lado no afectado[3].

Bolsas de pus en la garganta

Un absceso en el cuello es una acumulación de pus procedente de una infección en los espacios entre las estructuras del cuello. A medida que aumenta la cantidad de pus, los espacios de tejido blando se expanden y empujan contra las estructuras del cuello, como la garganta, la lengua y, en casos extremos, la tráquea. Los abscesos de cuello se denominan a veces abscesos cervicales o infecciones profundas del cuello.

Un absceso cervical se produce durante o justo después de una infección bacteriana o vírica en la cabeza o el cuello, como un resfriado, una amigdalitis, una infección sinusal o una otitis media (infección del oído). A medida que la infección empeora, puede extenderse a los espacios de tejido profundo del cuello o detrás de la garganta. El pus se acumula en estos espacios y forma una masa. A veces, un absceso de cuello se produce tras una inflamación o infección de una masa congénita (presente al nacer) en el cuello, como un quiste branquial o un quiste del conducto tirogloso.