Fecha de la batalla de las navas de tolosa

La batalla de las navas de tolosa rok

En 1195, Alfonso VIII de Castilla había sido derrotado por los almohades en el llamado Desastre de Alarcos. Tras esta victoria los almohades habían tomado ciudades importantes como Trujillo, Plasencia, Talavera, Cuenca y Uclés. Luego, en 1211, Muhammad al-Nasir había cruzado el Estrecho de Gibraltar con un poderoso ejército, e invadió el territorio cristiano y capturó la fortaleza de los Caballeros de Calatrava en Salvatierra. Tras esto, la amenaza era tan grande para los reinos cristianos ibéricos que el Papa Inocencio III convocó a los caballeros europeos a una cruzada.

Hubo algunos desacuerdos entre los miembros de la coalición cristiana: Los caballeros franceses y otros europeos no estaban acostumbrados al calor del verano ibérico, pero sobre todo, no estaban de acuerdo con el trato misericordioso de Alfonso hacia los judíos y musulmanes que habían sido derrotados previamente en la conquista de Malagón y Calatrava la Vieja. Anteriormente, habían causado problemas en Toledo, (donde se reunían los diferentes ejércitos de la Cruzada), con asaltos y asesinatos en la judería. Más de 30.000 hombres desertaron y regresaron a sus hogares al otro lado de los Pirineos.

Dónde están las navas de tolosa

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La batalla de Alarcos (18 de julio de 1195),[4] fue una batalla entre los almohades liderados por Abu Yusuf Ya’qub al-Mansur y el rey Alfonso VIII de Castilla,[5] que se saldó con la derrota de las fuerzas castellanas y su posterior retirada a Toledo, mientras que los almohades reconquistaron Trujillo, Montánchez y Talavera.[4]

En 1189, el califa almohade Yaqub al-Mansur regresó de Marrakech para luchar contra los portugueses que, con la ayuda de una alianza cristiana, se habían apoderado de Silves. Logró reconquistar la ciudad y regresó a su capital.

Se produjo un armisticio entre los almohades y los reyes cristianos de Castilla y León. Al expirar la tregua, y tras recibir la noticia de que Yaqub estaba gravemente enfermo en Marrakech y de que su hermano Abu Yahya, gobernador de Al-Andalus, había cruzado el Mediterráneo para declararse rey y apoderarse de Marrakech, Alfonso VIII de Castilla decidió atacar la región de Sevilla en 1194[6] Una fuerte hueste al mando del arzobispo de Toledo (Martín López de Pisuerga), que incluía a la Orden militar de Calatrava, saqueó la provincia. Tras haber aplastado con éxito las ambiciones de su hermano, a Yaqub al-Mansur no le quedó más remedio que dirigir una expedición contra los cristianos, que ahora amenazaban la provincia norte de su imperio[6].

Reconquista

El 25 de enero de 1199 murió el padre de al-Nasir, Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, y ese mismo día fue proclamado nuevo califa[2] Al-Nasir heredó de su padre un imperio que mostraba signos de inestabilidad. Gracias a las victorias de su padre contra los cristianos en la Península Ibérica (Al-Andalus), se vio liberado temporalmente de graves amenazas en ese frente y pudo concentrarse en combatir y derrotar los intentos de los Banu Ghaniya de apoderarse de Ifriqiya (Túnez). Al tener que ocuparse de los problemas en otras partes del imperio, nombró a Abu Mohammed ibn Abi Hafs como gobernador de Ifriqiya, inaugurando así, sin saberlo, el gobierno de la dinastía hafsí, que duró hasta 1574.

Ahora tuvo que volver a centrarse en Iberia, para hacer frente a una cruzada proclamada por el papa Inocencio III. El resultado fue su derrota ante una coalición cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Murió al año siguiente y le sucedió su joven hijo Yusuf al-Mustansir, nacido de la esclava cristiana Qamar[3].

Por qué fue importante la batalla de las navas de tolosa

Batalla de las Navas de TolosaParte de la ReconquistaRepresentación de la batalla por Francisco de Paula Van Halen (1864)Fecha16 de julio de 1212LugarCerca de Santa Elena, Jaén, Andalucía, 38°17′04″N 3°34′58″W / 38,28443°N 3,58286°W / 38,28443; -3,58286[1]Resultado

En 1195, Alfonso VIII de Castilla fue derrotado por los almohades en el Desastre de Alarcos. Tras esta victoria los almohades tomaron varias ciudades importantes: Trujillo, Plasencia, Talavera, Cuenca y Uclés. Luego, en 1211, Muhammad al-Nasir cruzó el estrecho de Gibraltar con un poderoso ejército, invadió el territorio cristiano y capturó el castillo de Salvatierra, fortaleza de los caballeros de la Orden de Calatrava. La amenaza para los reinos cristianos hispanos era tan grande que el Papa Inocencio III convocó a los caballeros cristianos a una cruzada.

Hubo algunos desacuerdos entre los miembros de la coalición cristiana: Los caballeros franceses y otros europeos no estaban de acuerdo con el trato misericordioso de Alfonso hacia los judíos y musulmanes que habían sido derrotados previamente en la conquista de Malagón y Calatrava la Vieja. Anteriormente, habían causado problemas en Toledo, (donde se reunieron los diferentes ejércitos de la Cruzada), con asaltos y asesinatos en la judería[cita requerida].