Sindrome piramidal izquierdo recuperacion

Sindrome piramidal izquierdo recuperacion

Tratamiento del síndrome piramidal

ResumenAntecedentesEl síndrome piramidal representa aproximadamente el 6% de los pacientes que presentan dolor ciático. Existen muchas opciones de tratamiento que van desde la fisioterapia, pasando por las inyecciones de puntos gatillo, hasta la intervención quirúrgica. Describimos un método quirúrgico que representa una técnica mínimamente invasiva para el tratamiento del síndrome del piriforme.MétodosDescribimos un nuevo enfoque operativo y una técnica para la liberación del músculo piriforme en el tratamiento del síndrome del piriforme. Se describen la planificación preoperatoria, la incisión y el abordaje, y la técnica para identificar y liberar el músculo piriforme.ResultadosTres pacientes fueron tratados por el síndrome del piriforme utilizando la técnica descrita. Todos los pacientes mostraron un alivio satisfactorio de sus síntomas inmediatamente después de la intervención quirúrgica y en el seguimiento posterior.ConclusiónLa experiencia inicial con nuestro método de liberación del músculo piriforme sugiere que es adecuado para el tratamiento del síndrome del piriforme. La novedosa integración de la localización preoperatoria de los puntos gatillo junto con la neuromonitorización intraoperatoria permite un alivio eficaz del dolor con una morbilidad mínima.

Causas del síndrome piramidal

El tracto piramidal (TP) es un importante tracto neural que controla los movimientos voluntarios en el cerebro humano. El TP tiene varias vías colaterales, incluido el tracto piramidal aberrante (APT), que pasa por la localización del lemnisco medial en el mesencéfalo y el puente de Varolio. La tractografía con tensor de difusión (DTT) permite visualizar y estimar el APT en tres dimensiones. En esta mini-revisión, se revisaron ocho estudios de TDT sobre el APT. Dos estudios para sujetos normales informaron sobre la prevalencia (17-18% de los hemisferios) y las diferentes características (origen cortical diferente, menor direccionalidad y menos fibras neuronales) de la APT en comparación con la TP. Seis estudios informaron sobre el APT en pacientes con infarto cerebral, lesión cerebral traumática y parálisis cerebral y sugirieron que el APT podría contribuir a la recuperación motora después de una lesión cerebral. La investigación sobre el APT en pacientes con lesiones cerebrales tiene importantes implicaciones para la neurorrehabilitación porque la comprensión del mecanismo de recuperación motora puede proporcionar la base para las estrategias científicas de rehabilitación. Por lo tanto, deben fomentarse los estudios sobre este tema que incluyan diversas patologías cerebrales con un gran número de pacientes. Además, se necesitan más estudios sobre el papel exacto de la APT en sujetos normales.

Síntomas piramidales frente a extrapiramidales

Se caracteriza por varios signos diversos. Uno de ellos, la espasticidad, implica un aumento de la rigidez muscular dependiente de la velocidad durante el estiramiento y por sacudidas tendinosas hiperactivas. Cuando es intensa, la espasticidad impide la fuerza residual en los músculos antagonistas e interfiere con los intentos de movimiento, especialmente si se complica con clonus y/o espasmos. La evaluación de la espasticidad es multifactorial e implica métodos tanto clínicos como instrumentales. Los mecanismos fisiopatológicos responsables de la hiperexcitabilidad del reflejo miotático pueden estudiarse mediante métodos de neurofisiología clínica. Parece que hay varios factores implicados a nivel espinal, que implican la reducción de las inhibiciones pre y postsinápticas. Aunque la espasticidad no es responsable de la mayor parte de la discapacidad impuesta por el síndrome de la motoneurona superior, debe reducirse. Los métodos terapéuticos son médicos, quirúrgicos o de medicina física. En muchos casos, los resultados han sido validados por estudios ciegos. Dado que la paresia es el efecto más incapacitante, valdría la pena desarrollar fármacos capaces de reducir la espasticidad y aumentar la fuerza muscular al mismo tiempo. Los ensayos recientes sugieren que la TRH-T puede ser eficaz en este sentido.

El síndrome del piriforme no desaparece

El síndrome de piriformis es una afección que se cree que resulta de la compresión del nervio ciático por el músculo piriformis.[2][5] Los síntomas pueden incluir dolor y entumecimiento en las nalgas y en la pierna.[2][3] A menudo los síntomas empeoran al sentarse o correr.[3]

Las causas pueden incluir un traumatismo en el músculo glúteo, espasmos del músculo piriforme, una variación anatómica o una lesión por uso excesivo.[2] Sin embargo, se han descrito pocos casos en atletas.[2] El diagnóstico es difícil, ya que no existe una prueba definitiva.[5][4] Una serie de maniobras de examen físico pueden servir de apoyo.[3] Las imágenes médicas suelen ser normales.[2] Otras afecciones que pueden presentarse de forma similar incluyen una hernia de disco.[3]

El tratamiento puede consistir en evitar las actividades que provocan los síntomas, estiramientos, fisioterapia y medicamentos como los AINE.[3][5] Se pueden utilizar inyecciones de esteroides o de toxina botulínica en aquellos que no mejoran.[2] Normalmente no se recomienda la cirugía.[3] Se desconoce la frecuencia de la afección, ya que diferentes grupos sostienen que es más o menos común.[4][2]